Hace algunos meses conocí en el taller para editores a dos chavitas de gustos literarios muy selectos. Una muy buena onda, y otra tan antipática y amargada que me dejó algo inquieta porque si tanto me molestó es porque seguramente yo soy igual y salí proyectada con ella. Traté de mantener comunicación con la chavita buena onda, nos mandamos dos mails bastante parcos en donde ella se daba a desear (ja,ja,ja ay, linda) y en donde yo, francamente, le decía pa’ lo que quieras estoy, nena.
Después se ausentó un chingo por lo que borré sus mails considerándola algo perdido. Pero un día me mandó a mi una invitación a un cine club como si fuera una redacción de manera grupal. Le contesté (tonta de mi) que chido, gracias, y ya. Hace dos semanas yo andaba por esa calle donde camino cuando estoy triste – y me sentía de la chingada- cuando a lo lejos veo a una chava “ muy familiar” y mientras nos acercábamos la reconocí, ella al parecer también y lo ridículo vino a continuación:
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Pasamos a una junto a la otra y fingimos nunca habernos visto. Estúpido, así fue. Yo no hice nada; seguí mi camino, me metí a Mixup mientras pensaba en lo pendeja que era ella y en lo imbécil que había sido yo. Hoy entré a la cuenta de correo con mi nombre real que muy pocas veces visito y descubro que me ha envidado un chingo de mails de grupo, invitaciones a presentaciones de libros y la chingada. No se ha tomado la molestia de borrarme de sus contactos y yo en ese mismo instante la borré de los míos. Pero hubo algo que fue como una cachetada, leí su firma en el anuncio de la presentación de x libro… “Fulanita de tal, departamento de ediciones” y le di su punto de ventaja sobre mi, vamos, lo acepto, en eso sale triunfante.
Después se ausentó un chingo por lo que borré sus mails considerándola algo perdido. Pero un día me mandó a mi una invitación a un cine club como si fuera una redacción de manera grupal. Le contesté (tonta de mi) que chido, gracias, y ya. Hace dos semanas yo andaba por esa calle donde camino cuando estoy triste – y me sentía de la chingada- cuando a lo lejos veo a una chava “ muy familiar” y mientras nos acercábamos la reconocí, ella al parecer también y lo ridículo vino a continuación:
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Pasamos a una junto a la otra y fingimos nunca habernos visto. Estúpido, así fue. Yo no hice nada; seguí mi camino, me metí a Mixup mientras pensaba en lo pendeja que era ella y en lo imbécil que había sido yo. Hoy entré a la cuenta de correo con mi nombre real que muy pocas veces visito y descubro que me ha envidado un chingo de mails de grupo, invitaciones a presentaciones de libros y la chingada. No se ha tomado la molestia de borrarme de sus contactos y yo en ese mismo instante la borré de los míos. Pero hubo algo que fue como una cachetada, leí su firma en el anuncio de la presentación de x libro… “Fulanita de tal, departamento de ediciones” y le di su punto de ventaja sobre mi, vamos, lo acepto, en eso sale triunfante.