Mi mejor amigo se va. Como todo soñador toma sus cosas y va a probar suerte al Defe. Tiene una entrevista y planea quedarse dos semanas buscando algo que materialice sus sueños de ser famoso, salir en la tele y ser televiso. Tocar corazones. A mi eso nunca me llamo la atención, o sea el hecho de ser famosa, salir en la tele y esas cosas que piensan el 80% de quienes estudian lo que estudié. De hecho me molestaba cuando me preguntaban qué estudiaba y de inmediato me decían: “Ah, quieres salir en la tele” Pff!. Por desgracia o fortuna, yo siempre he sabido lo que quiero. Desde la prepa yo me veía en una editorial, compraba revistas para leerlas pero al mismo tiempo me fijaba en detalles que las demás ni en cuenta. Cuando más o menos supe qué carajos era un editor- diseñador tuve la sensación de “de aquí soy” pero hasta el día de hoy no se concreta nada de eso en mi vida. Mi mejor amiga un día me dijo: “No te hagas mensa, aquí no vas a encontrar lo que quieres” y yo me quedé pensando porque hasta la fecha no quiero ser tan radical.
Ahora que mi amigo se va siento tristeza. Jamás cortaré el crecimiento de alguien que tiene sueños por lo que no he parado de decirle que lo puede lograr y al mismo tiempo admiro su determinación, su empuje. Lo extrañaré porque a pesar de nuestras diferencias los últimos meses lo quiero, él fue el único que se quedó cuando todo mundo se fue y sigue a pesar de mi arrogancia. Somos gemelos espirituales, nos pasan las mismas chingaderas y tan ridículos que cuando nos vemos nos damos doble beso, muy europeos. También queremos ir a España. En mi casa me dicen que lo extrañaré, inclusive mi hermana y mi mamá lo extrañarán por sus llamadas. Y yo a pesar de extrañarlo, sobre todo su excesivo optimismo, deseo que lo logre pero me quedo algo nostálgica.
Los que quieren crecer se van. Eso es duro de aceptar cuando no veo en mi panorama oportunidades de irme. Un conocido se fue a vivir por 4 años al destino que yo anhelo, y no sé si sentí feo, ó sentí como si el corazón se me hiciera pequeño al mismo tiempo. Con ganas de hacerle segunda. Él tiene 31, eso me consuela, tengo chance. “Si funciona, me visitas, te llevo a lugares gay, te enamores y no regresas” Me dice. “No es esa mi prioridad, bebé. Quiero realizarme aquí o en china” le contesto.
Ay, no sé, qué tristeza.
Ahora que mi amigo se va siento tristeza. Jamás cortaré el crecimiento de alguien que tiene sueños por lo que no he parado de decirle que lo puede lograr y al mismo tiempo admiro su determinación, su empuje. Lo extrañaré porque a pesar de nuestras diferencias los últimos meses lo quiero, él fue el único que se quedó cuando todo mundo se fue y sigue a pesar de mi arrogancia. Somos gemelos espirituales, nos pasan las mismas chingaderas y tan ridículos que cuando nos vemos nos damos doble beso, muy europeos. También queremos ir a España. En mi casa me dicen que lo extrañaré, inclusive mi hermana y mi mamá lo extrañarán por sus llamadas. Y yo a pesar de extrañarlo, sobre todo su excesivo optimismo, deseo que lo logre pero me quedo algo nostálgica.
Los que quieren crecer se van. Eso es duro de aceptar cuando no veo en mi panorama oportunidades de irme. Un conocido se fue a vivir por 4 años al destino que yo anhelo, y no sé si sentí feo, ó sentí como si el corazón se me hiciera pequeño al mismo tiempo. Con ganas de hacerle segunda. Él tiene 31, eso me consuela, tengo chance. “Si funciona, me visitas, te llevo a lugares gay, te enamores y no regresas” Me dice. “No es esa mi prioridad, bebé. Quiero realizarme aquí o en china” le contesto.
Ay, no sé, qué tristeza.