jueves, 21 de febrero de 2008

Does an angel contemplate my fate?

Lamento el día en el que les dije a los de correo yahoo que sí quería los cambios del nuevo formato. Y es que el nuevo formato está tan saturado de información y tan amontonado que se vuelve torpe y desesperante revisar el correo. Aunque, bueno, en mi cuenta no tengo novedades :( nada más el spam de siempre. He andado de un carácter entre irritable y apático. Tengo un buen de no escribir en mis diarios (ni siquiera en el malvibroso) ni hacer las cosas que me gustan. Todo se ha vuelto trabajar. Quizá es eso lo que me pone de malas.

Porque yo soy de las personas que piensa que lo ideal no es vivir trabajando sino simplemente trabajar como una actividad más de la vida, pero no todo en la totalidad. Tal vez si hiciera algo apasionante sería de esas que trabajan todo el tiempo pero no ando en esas. Hay un radiólogo con el que no tengo mucho clic, puro respeto y ya. Se la pasa de 8am a 8pm ahí, sale de ese hospital y se va a otro de 10pm a 6am. ¿A qué horas vive? Creo que descansa dos días pero no me gustaría estar en su lugar. Y en estos pocos días que llevo me he dado cuenta porqué ando triste. El medio hospitalario es algo triste, sólo cuando va a nacer un bebé se nota cierta felicidad (y ni así) en menos de dos semanas he visto a una chava llorar desconsolada en los pasillos (no me quise ni imaginar el diagnostico que recibió) a un niño llegar con la pierna toda chueca y la cara llena de miedo acompañado de su mamá que tenía cara de angustia, también vi a una señora entrar en camilla muy agotada, cansada de la vida y la familia angustiada, luego a una chava embarazada con cara triste y de miedo, pregunté por ella y resulta que tiene un embarazo gravísimo en donde si no la ayuda Dios, uno de los dos muere.

Un día estuvieron sentadas un grupito de señoras muchas horas en la sala de espera. Acompañaban a alguién. Escuché sus conversaciones en torno a la programación y me llamó la atención una señora muy educada y hasta tierna. Obviamente esperaban a alguien de quirófano. Cuando por fin salió una patóloga, ella se puso de pie y le preguntó cómo estaba su mamá, yo estaba cerca de ellas y escuche como le decía que las células cancerosas habían invadido muchas partes de su cuerpo o sea dando a entender que mejor pensara en despedirse. Vi el rostro de la señora y sentí tristeza, compasión. He visto muchos rostros tristes en tan pocos días. No me quiero acostumbrar a la tristeza. Le platiqué a mi mamá y mordaz como siempre me dijo: ésa es la realidad, el dolor. ¡Ouch, qué feo! ¡Snif!

No sé, quizá yo soy muy observadora y eso está mal. O muy esotérica y siento la energía del lugar donde estoy. Pero en cuanto llego me siento bajoneada, como si me chuparan la energía. Y encima hay un aparato de Rayos X que me tortura. No puedo estudiar mis cosas raras, el Internet siempre está bloqueado, y el tiempo pasa lento. Lo peor es que me da tiempo de pensar y cuestionarme qué carajos hago ahí siendo algo que no quiero ser. Me faltan ovarios. La única ventaja es que hay tele pero hasta eso aburre. Tengo que hacer algo al respecto. :/