Me gusta el bosanova, porque es un ritmo cálido, sensual, delicado, sus cantos son como susurros. Cuando se escucha bosanova no dan ganas de nada es como un trance auditivo.
Mi padre nos ponía música brasileña cuando éramos niños los domingos por la mañana. Cuando abríamos los ojos y escuchábamos ese ritmo tan peculiar era señal de que mi padre estaba feliz. Yo tararareaba las canciones mientras buscaba la ropa que me pondría ese día. Creo que después de él, era la única seducida por el ritmo. El ya no escucha bosanova pero me heredó el gusto.
Después descubrí que cuando se cocina escuchando bosanova como música de fondo aquello se vuelve una locura de placer… y más si le cocinas a alguien que te interesa. En una ocasión mi ex novio me preparó una cena ideal al aire libre con comida exótica, velas, y bosanova. ¡Inolvidable! Y si se baila con alguien ahhhhgggg (alaridos de emoción).