
Existe una canción que cantaba José Feliciano creo no sé si se llamaba “Qué será” o “Pueblo mío”. En mi infancia mi papá la ponía mucho y siempre se me hizo tremendamente triste. La canción trata de alguien que se queda en un lugar del que todo mundo se ha ido y siempre me la imaginé muy deprimente.
El sábado regresaba de acompañar a mis padres al cine, y cuando pasamos en el auto por la calle me puse a pensar en que de todas mis amigas de la infancia yo soy la que continuo en este lugar. Una de ellas se embarazó y tuvo que casarse (le ha ido muy mal a la pobre), otra se fue a vivir sola tras el divorcio de sus padres, otra más se casó, otra es abiertamente gay y vive con su novia al sur de la ciudad (¡cuanta envidia el tengo!) y la que fue mi ex mejor amiga en hasta antes de la universidad se casó este verano como toda una princesa y vive en su mansión lejos de aquí. La única de mis amigas que queda casi no vive en su casa sólo llega a dormir (según mi madre tiene vida sospechosa) sólo somos ella y yo.
Y no me gusta, no me gusta quedarme en un lugar que envejece, del que sólo quedan historias y recuerdos. En ocasiones me pongo a pensar y me da un poco de temor permanecer en este lugar, pero aún no tengo los medios para independizarme, eso es lo malo. Eso me recuerda un poco al juego de las sillas en el que los participantes tienen que bailar alrededor y en cuanto termine la música correr y sentarse en una silla antes que el resto de lo contrario es eliminado del juego. Pues por momentos me siento como si yo estuviera parada viendo que las demás ya han tomado asiento.