Yo antes era de las primeras en alejarme de los blogs depresivos donde sus protagonistas se la pasaban dándose latigazos todo el tiempo. Y cada día este blog va que vuela para engrosar las listas de sufridores anónimos. Estoy en depresión, no, me juzguen antes de tiempo. Yo no era así, lo juro, jugaba con la melancolía, la nostalgia, me gustaba enamorarme de chicas con candado pero ya no quiero ser así. Llega un momento en que sabes que te estás jodiendo por mera pendejada. Aún así estoy depre y no voy a narrar cosas felices. Vuelvan pronto, quizá haya noticias agradables después.
También hay algunos que en la tristeza se alejan y no escriben, yo también era de esas, prefería escribir “en pausa” y ocultar mi vulnerabilidad, porque ha sido por eso ya que ganas de escribir por lo regular no me faltan. A veces es más fácil escribirlo todo que pagarle a un psicólogo, lo malo es que no hay retroalimentación entonces es como hablar sola. Ahí, arribita, a la derecha, hay una frase que dice “Acurruquémonos, mi amor” (todo estalla alrededor) Es la letra de una de mis canciones favoritas que curiosamente en seis palabras describe perfectamente lo que estoy sintiendo. Algunos aspectos de mi vida estallan simultáneamente como un efecto dominó. He descubierto, que entre otras cosas, tengo un don especial -es un arte- en joder las cosas que quiero, en cagarla al intentar componer algo y no dar pie con bola. Y es que sigo sin entender muchas cosas de mi misma, y es frustrante y desesperante al mismo tiempo. Y me da por poner canciones depre, y me inclino sobre el sillón con la columna toda doblada en actitud derrotista, y caen unas lagrimitas tímidas que rápidamente disimulo mientras voy en el coche. Y no hay donde acurrucarse, brazos amigos para quitarse el nervio.
Y no tengo humor de nada y estoy de mal humor. Y ando sentimental. Y me jode tener la balanza bien girada hacia el miedo, tenerle miedo al amor, carajos! Como lo leen. ¿A dónde van las personas como yo, miedosas del sentimiento que debería de mover el mundo? ¿A dónde más? Pues a la soledad, la desconfianza, y la tristeza, ahí donde van todos los marginados sociales. Leo esto y me veo como una de esas viejas azotadas que me desesperaban. Esas que se caían para ser levantadas. Mierda. Debería darme risa, de la mala. Pero no, no me da.
También hay algunos que en la tristeza se alejan y no escriben, yo también era de esas, prefería escribir “en pausa” y ocultar mi vulnerabilidad, porque ha sido por eso ya que ganas de escribir por lo regular no me faltan. A veces es más fácil escribirlo todo que pagarle a un psicólogo, lo malo es que no hay retroalimentación entonces es como hablar sola. Ahí, arribita, a la derecha, hay una frase que dice “Acurruquémonos, mi amor” (todo estalla alrededor) Es la letra de una de mis canciones favoritas que curiosamente en seis palabras describe perfectamente lo que estoy sintiendo. Algunos aspectos de mi vida estallan simultáneamente como un efecto dominó. He descubierto, que entre otras cosas, tengo un don especial -es un arte- en joder las cosas que quiero, en cagarla al intentar componer algo y no dar pie con bola. Y es que sigo sin entender muchas cosas de mi misma, y es frustrante y desesperante al mismo tiempo. Y me da por poner canciones depre, y me inclino sobre el sillón con la columna toda doblada en actitud derrotista, y caen unas lagrimitas tímidas que rápidamente disimulo mientras voy en el coche. Y no hay donde acurrucarse, brazos amigos para quitarse el nervio.
Y no tengo humor de nada y estoy de mal humor. Y ando sentimental. Y me jode tener la balanza bien girada hacia el miedo, tenerle miedo al amor, carajos! Como lo leen. ¿A dónde van las personas como yo, miedosas del sentimiento que debería de mover el mundo? ¿A dónde más? Pues a la soledad, la desconfianza, y la tristeza, ahí donde van todos los marginados sociales. Leo esto y me veo como una de esas viejas azotadas que me desesperaban. Esas que se caían para ser levantadas. Mierda. Debería darme risa, de la mala. Pero no, no me da.