-Estoy hecho mierda
-¡No mames! Cuál es el pinche virus, yo me siento igual.
Ando bien jodida desde la semana pasada, bueno, peor, ya no sé en qué grado.
-Sí, imaginaba que tú estabas igual.
-¿Qué te aflige a ti?
- Tuve una cena con mi papá y me dice que no me quiere ver, que le fregué la vida, etc, etc. Y aparte J. me dijo un montón de cosas porque todavía no tengo músculo.
- Pues con el debido respeto pero tu papá es un pendejo. No valora el hijo que tiene, y en cuanto al otro es un pendejo también. Que él esté obsesionado con las pastillas, barras de proteína, aparatos y músculos no quiere decir que tú debas estar igual.
-Pues me hizo sentir poca cosa, peor que basura.
-Aparte, no mames, te estás poniendo bien bombón.
- Jajaja.¿Y tú?
-Lo mismo, sabroso. Los mismos problemas existenciales, del corazón, y por si fuera poco mi mamá anda bien bélica, ya me trae.- ¿Sigue con lo mismo?
- Sí, cada vez más filosa.
-La mía está igual.
-Y encima andan
tachando a Shakirra de zorra promiscua.
-¡ Síii pinches envidiosos!
Y la conversación lamentosa siguió aunque suavizada por el chismecillo de farándula que nos interesa a los dos. Va a leerse un poco feo pero se siente bien estar acompañada en los malos ratos, es reconfortante sentir la empatía de quien también la esta pasando de la chingada y por lo menos ya no es una nada más. Volteas y ves problemas para todos lados. Que quisiera yo que no hubiera tantos problemas en el mundo pero eso francamente es un sueño guajiro. Que quisiera evitar la tristeza. El otro día estaba viendo la novela de Son de Hierro que por lo menos me hace pasar un rato ameno, se me hace que si no fuera por el personaje de Camacho no la vería, me daría mucha hueva. Bueno, , jeje, y por otro personaje que anda por ahí – aunque un poco exagerado-. El caso es que terminó la breve evasión cotidiana y que comienza el noticiero con el brutal asesinato de focas.
Y uno que se empeña en ver las bondades del mundo y te topas con semejante injusticia y atrocidad. Me llené de coraje y me alejé del televisor (la desventaja de ver la tele en familia que uno no le puede cambiar a placer) me fui hacia unas de las recamaras y me tiré en la cama con los brazos cruzados en la nuca. Sentía algo (últimamente ando de Miss sentimientos) y traté de identificar cuál era el sentimiento exacto. La respuesta: Desesperanza. Dicen que la esperanza es lo último que debe perderse pero a veces, a veces, como que su ausencia se siente primero. Quisiera explicar mejor lo que siento, lo que me duele, lo que me gusta, lo que me aflige y lo que me preocupa, la mayoría de las veces me frustra que mis mensajes llegan distorsionados. He meditado en la posibilidad de tener dislexia emocional, yo no cambio palabras cambio los sentimientos, los revuelvo.