Las mujeres somos peligrosas cuando estamos con otras mujeres. Una mujer te puede destrozar con un chisme pendejo, una mujer te puede humillar con una mirada, una mujer defiende como perra sus territorios y personas.

Pero no hay nada más delicioso que dos viejas hablando de un hombre, riéndonos y destrozándolo. Esa complicidad de mujeres comiendo hombre, oh, es divina.