Yo sí creo en que hay una vida inteligente más allá de nuestras narices o lo que nuestros ojos pueden ver. Me parece lógico, no podemos ser los únicos en esto, si hay una tremenda manifestación de diversidad en la tierra, en flora, fauna, tierra, mar, raza es evidente que también existe diversidad afuera. Hubo un tiempo, a principios del nuevo milenio, cuando motivada por todo eso del 2000 y las imágenes de aliens por todos lados que comencé a leer libros de canalizaciones. Son libros extraños de publicaciones independientes en donde cada quien tiene su versión de la vida, algunas muy creíbles, otras muy exóticas y otras muy intensas como Urantia. Prefiero las canalizaciones que no le dan esa importancia exagerada a Cristo, un tema que yo considero puro verbo. Pero, bueno, llegué a leer libros con una postura interesante y en ciertos casos hasta conmovedora. Así que cuando la gente comienza a hablar de aliens, si creen o no, yo nada más escucho.
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Pero hay unos que se obsesionan y comienzan a contar cosas un tanto increíbles como el hecho de ser secuestrados por extraterrestres y teletransportados a otros mundos. O sea me imagino que como en todo debe haber extraterrestres buenos y malos. Pero de que hay vida más allá, distintas ramas evolutivas, eso me queda claro. Y eso lo mencionó muy tímidamente un hombre muy famoso que vive el estigma de Cristo y que un día salió en la tele. No daba clases de amor, ni sentencias del infierno, sólo decía escucháramos nuestro interior y que había muchas cosas que no podíamos ver con la mirada. Verlo a él da miedito. Bueno, el caso es que a mi cuñado un día le dieron ganas de ir a ver a Jaime Mausán, se puso necio y fuimos. El lugar estaba hasta la madre de gente. Vimos un chingo de videos, comenzó a decir que había vida más allá, vimos los campos de maíz, mientras mi hermana y yo nos reíamos de la actitud de la gente bien emocionada y mi cuñado se enojaba con nosotras porque le echábamos a peder su momento espacial. Al final un grupito de personas se metía entre las cortinas del teatro con el libro de “archivos secretos” de Mausán en mano para que se lo autografiaran. Yo de metiche me adelanté y nos metimos también. Y ahí estaba, con sus fans, hablando de encuentros y los fans sugestionados hablaban de sus propios encuentros con aliens. Entonces un tipo habló de un video y lo que dijo fue:
Mi hermana y yo salimos muertas de risa, o sea, no mames, pagamos 150 por entrar para que el pinche video más importante, la evidencia del mundo, no estuviera. ¡Fraude! Desde entonces cada que lo vemos en la tele o en los comerciales de “la nueva gira” nos da risa. Pinche tramposo. Pero mi cuñado no salió de ahí sin su postal de los campos ovnis y su libro de “archivos secretos” garabateado, perdón, autografiado. Aún así, sí creo que hay vida en otros lados, a huevo, de lo contrario que aburrido estar nosotros solitos jugando a la guerra y a idolatrar profetas envueltos en fe.
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Pero hay unos que se obsesionan y comienzan a contar cosas un tanto increíbles como el hecho de ser secuestrados por extraterrestres y teletransportados a otros mundos. O sea me imagino que como en todo debe haber extraterrestres buenos y malos. Pero de que hay vida más allá, distintas ramas evolutivas, eso me queda claro. Y eso lo mencionó muy tímidamente un hombre muy famoso que vive el estigma de Cristo y que un día salió en la tele. No daba clases de amor, ni sentencias del infierno, sólo decía escucháramos nuestro interior y que había muchas cosas que no podíamos ver con la mirada. Verlo a él da miedito. Bueno, el caso es que a mi cuñado un día le dieron ganas de ir a ver a Jaime Mausán, se puso necio y fuimos. El lugar estaba hasta la madre de gente. Vimos un chingo de videos, comenzó a decir que había vida más allá, vimos los campos de maíz, mientras mi hermana y yo nos reíamos de la actitud de la gente bien emocionada y mi cuñado se enojaba con nosotras porque le echábamos a peder su momento espacial. Al final un grupito de personas se metía entre las cortinas del teatro con el libro de “archivos secretos” de Mausán en mano para que se lo autografiaran. Yo de metiche me adelanté y nos metimos también. Y ahí estaba, con sus fans, hablando de encuentros y los fans sugestionados hablaban de sus propios encuentros con aliens. Entonces un tipo habló de un video y lo que dijo fue:
“Pero, cómo, ¿no les enseñe ése video?”
Todos: Noooo
“En serio, ¿no?. ¿Fulanito, no lo enseñé? ¡Pero sí es un video importantísimo! ¡Es toda una evidencia!”
Mi hermana y yo salimos muertas de risa, o sea, no mames, pagamos 150 por entrar para que el pinche video más importante, la evidencia del mundo, no estuviera. ¡Fraude! Desde entonces cada que lo vemos en la tele o en los comerciales de “la nueva gira” nos da risa. Pinche tramposo. Pero mi cuñado no salió de ahí sin su postal de los campos ovnis y su libro de “archivos secretos” garabateado, perdón, autografiado. Aún así, sí creo que hay vida en otros lados, a huevo, de lo contrario que aburrido estar nosotros solitos jugando a la guerra y a idolatrar profetas envueltos en fe.