lunes, 7 de enero de 2008

¿Nadie lo planeó así?

Como se pegan las cosas de una manera tan fácil. Todo empezó un día en el que iba con mi papá a comprar un pollo asado. Yo me quedé en el coche esperando justo en frente de un cuarto pequeño en donde se pueden sentar a comer el pollo que la mayoría de los clientes siempre pedimos para llevar, o sea que, en pocas palabras el cuarto está siempre solo. En la puerta hay un letrero fosforescente con muy mala letra que dice así: “Habra la puerta” tan grave error ortográfico me pareció escandaloso y hasta mentalmente dije: “¡Oh, por Dios, es un pecado visual!” Desde entonces cada que vamos a comprar pollo veo escandalizada ese anuncio que todavía sobrevive sin que otro cliente insatisfecho haga algo por corregirlo. Pues miren como son las cosas que ya van dos o tres veces que me pasa que estoy tentada a escribir el verbo abrir con “h” pero recapacito en el acto y escribo como debe ser. Sin embargo apenas hoy medité que en el post anterior tenía escrito “habra” del verbo “abrir” lo que me ha dejado avergonzada.

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Dicen que aprendemos sin darnos cuenta, es decir, que el cerebro registra todo lo que está a su alrededor sin que los ojos de la mente lo perciban. Es por eso que en las escuelas las paredes están tapizadas de información (no, no es de adorno, ni para que se vea chic ó gringo, es una trampa subliminal que nada más los maestros saben, jo.jo) que los alumnos retienen en su cerebro sin darse cuenta. Los mismo pasa en las sesiones de AA, y otro tipo de lugares donde uno va a meditar o aprender cosas nuevas. Yo en mi recamara (confesaré que) tengo muchas cosas escritas, cosas que yo quiero programar en mi cabeza, más que una recamara parece un laboratorio de ideas; hay dibujos, frases, mapas conceptuales, metas, todo tipo salón de clases y lo que más me jode es que cuando entra algún extraño (plomero, cerrajero, mueblero, etc) se quede mirando e intente leer. Son cosas mías que nada más yo entiendo. Antes mi familia leía cuando entraba a buscar cosas (yo prácticamente duermo en el garage familiar) mientras yo los miraba apresurándolos, pero en la actualidad ya les mucha doy gueva. Tenía pensado escribir otra cosa pero semejante descuido desencadenó este otro post. A lo que voy es que por ese maldito anuncio ya le tengo que pensar más con el verbo abrir. Deberían rebajarme el pollo por lo menos. Y diariamente retenemos en la cabeza más de lo que creemos, a cada segundo nos estamos grabando algo… para muestra la avenida más transitada de cualquier ciudad. ¡Enjoy!

*Pero qué tal que escribierón esa barbaridad para que regresaramos con morbo a comprar más pollo y verificar si el letrero había sido corregido. ¿Sólo caí yo?, ¿caímos muchos?