martes, 15 de enero de 2008

Hoy la ciudad es Londres. Humedad, tonos grises y manos frías. Nadie quiere salir de su guarida y es justificable. Cuando quiero días fríos estos no llegan, cuando llegan no los quiero, hermosa dicotomía divina. Hasta cuesta creer que detrás de este cielo gris sigue brillando un sol ardiente. Hoy tiemblo y no es por frío, son ideas, cierro los ojos y mi mente imagina. En la radio aprovechan programando las canciones de amor y desamor que supongo han pedido todo el santo día. Con la humedad la gente se emociona, sueña, suspira, recuerda y anhela. El agua humedece la tierra y el asfalto. Hoy soy humedad también. Soy una con el ambiente como el resto de la gente. No me siento sola, siento mucho más. Murmullos con risas, templo de gracia, ahí en la imaginación.