Hoy me siento decepcionada, cabizbaja. Ayer me di cuenta de que uno de mis amigos más cercanos (casi con el calificativo de “íntimo”) no es lo que parece o lo que dice ser. Después de años de supuestamente fomentar la “confianza” me dio un golpe bajo. Me negó como Judas y además de eso no me defendió de la manera en la que alguien que se dice ser tu amigo lo hace en una situación cuando es necesario. Y lo peor es que me lo dice sin un gramo de vergüenza, con la estupidez que te da la falta de tacto. Yo sé que todos nos equivocamos alguna vez pero no es común equivocarnos cinco veces en la misma cuestión. O sea ya no puedo pasarlo por alto como las veces anteriores con la frase tonta de: “Es que pobre, no sabe lo que hace”. No, no, sí sabe y de pobre mis nalgas.
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Más que tristeza y ganas de llorar, me da rabia y enojo. Y lo siento pero primero debo siempre abogar por mí, por quererme y respetarme para que los demás lo hagan, así que ya le he dicho hasta lo que no y me vale madre. Que ese pendejo sepa desde ahora quién es N. si es que el muy tarado no lo sabía en realidad. Conociéndolo me esperan unas 20 llamadas telefónicas hasta que le conteste y me pueda dar su discurso tartamudeando. Pero en esta ocasión sus argumentos entrarán por el oído derecho y saldrán por el izquierdo en tiempo real. A lo que voy es que me duele porque intento confiar en la gente, lo intento, y lo intento y en el acto me llevo putazos emocionales. Pero a pesar de eso, a pesar de esas malas jugadas insisto en pensar…. No todos son mierda. Porque yo sé que hay gente por ahí que no lo es, hay gente que es leal y franca independientemente de las circunstancias. El problema es que no se les encuentra a la vuelta de la esquina. Bien dicen por ahí que mas vale una jeta natural que una sonrisa fingida. Decepcionarte duele pero, qué, si a eso venimos al mundo, a experimentar de todo, chingados!
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Más que tristeza y ganas de llorar, me da rabia y enojo. Y lo siento pero primero debo siempre abogar por mí, por quererme y respetarme para que los demás lo hagan, así que ya le he dicho hasta lo que no y me vale madre. Que ese pendejo sepa desde ahora quién es N. si es que el muy tarado no lo sabía en realidad. Conociéndolo me esperan unas 20 llamadas telefónicas hasta que le conteste y me pueda dar su discurso tartamudeando. Pero en esta ocasión sus argumentos entrarán por el oído derecho y saldrán por el izquierdo en tiempo real. A lo que voy es que me duele porque intento confiar en la gente, lo intento, y lo intento y en el acto me llevo putazos emocionales. Pero a pesar de eso, a pesar de esas malas jugadas insisto en pensar…. No todos son mierda. Porque yo sé que hay gente por ahí que no lo es, hay gente que es leal y franca independientemente de las circunstancias. El problema es que no se les encuentra a la vuelta de la esquina. Bien dicen por ahí que mas vale una jeta natural que una sonrisa fingida. Decepcionarte duele pero, qué, si a eso venimos al mundo, a experimentar de todo, chingados!