Primer acto
Ociosa como suelo ser en ocasiones, me encontraba el domingo leyendo la sección cultural del periódico cuando divisé un anuncio peculiarmente llamativo: “Sanación interior” (con letras grandes) leí la breve introducción que mencionaba las palabras clave: energía, chakrras, meditaciones, intuición, bla, bla ideal para mi, pensé, y al día siguiente ya me encontraba llamando por teléfono para pedir informes.. pero ¡día de asueto! Shit. Tuve que esperar hasta el martes para conocer el precio y si estaba en mis posibilidades. El curso lo hacen los Jesuitas y con ellos la cosa no es cara así que me animé. Pero el pinche centro cultural queda entre Guadalajara y México, D.F. o sea que tengo que tomar dos autobuses y el metro para poder llegar; dos autobuses para regresarme y si a eso le agregamos que la ubicación queda en un cerro con unas calles empinadísimas (tipo San Francisco) en donde sufres para subir, aquello era toda una odisea. Por suerte no fumo y hago ejercicio, de lo contrario, necesitaría inmediatamente oxigeno al arribar.
Inició ayer y yo iba muy emocionada, valía la pena todo el pinche esfuerzo por llegar, amén de que pude cambiar horarios de trabajo. Pero a la primera hora de escuchar al expositor me di cuenta que yo sabía casi lo mismo que él y no estaba aprendiendo nada nuevo. Modestia aparte, mientras estaba sentada, mi dialogo interior era: “¡No mames, yo puedo estar ahí diciendo eso, o sea yo también lo sé!” Pero cedí a mi humildad. Ese tipo de grupos es de lo más normal que estén integrados por mujeres ya entrando a la tercera edad y una que otra treintona pasando por la cruda fase del divorcio, siempre me tocan así. Es triste comprobar que la gente todavía está muy tapada en esos temas, por un momento me hacían gracia sus inquietudes: “¿Es cierto que si abres mucho el chackrra de raíz puedes morir?”, “¿Es cierto que si trabajas con ese chackrra al día siguiente te da diarrea?”, (controla el ano y aparatos sexuales) “¿Si me visto de rojo no pasa nada?” llegó un momento en el que medio me fastidié, entonces, tomé la palabra.
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Todas voltearon y yo comencé a soltar mi choro de que no había que clavarse mucho en la cuestión energética sino que más que nada tratar de hacer conciente el trasfondo psicológico- emocional que ese punto en cuestión representa y cómo toca esos aspectos de tu vida, que si les interesaba leyeran a tal, tal, editorial tal, tal, autores tal, tal. Todas comenzaron a escribir (¿fingiendo interés?) pero el expositor se me quedó viendo como diciéndo: ah, una retadora!! Y confesó que el material era precisamente de la bibliografía que yo mencionaba. A una pobre chava de edad madura (la más joven soy yo, cabe aclarar, y dos chavos que están guapos, jojo) se le ocurrió cuestionar el porqué en un centro Jesuita (por ende católico) se trataban estos temas en donde ampliamente se coquetea con la idea de la Reencarnación. El expositor cuidando una futura invitación a impartir otro curso se fue por la tangente y no le dijo con todas sus letras “Sí, de eso se trata de reencarnar” entonces muchas señoras le comenzarón a decir a la chava que no juzgara bla bla y la pobre chava se quedó con cara de aturdida. Casi la crucifican ahí por cuestionar ¡Ironías!
Inició ayer y yo iba muy emocionada, valía la pena todo el pinche esfuerzo por llegar, amén de que pude cambiar horarios de trabajo. Pero a la primera hora de escuchar al expositor me di cuenta que yo sabía casi lo mismo que él y no estaba aprendiendo nada nuevo. Modestia aparte, mientras estaba sentada, mi dialogo interior era: “¡No mames, yo puedo estar ahí diciendo eso, o sea yo también lo sé!” Pero cedí a mi humildad. Ese tipo de grupos es de lo más normal que estén integrados por mujeres ya entrando a la tercera edad y una que otra treintona pasando por la cruda fase del divorcio, siempre me tocan así. Es triste comprobar que la gente todavía está muy tapada en esos temas, por un momento me hacían gracia sus inquietudes: “¿Es cierto que si abres mucho el chackrra de raíz puedes morir?”, “¿Es cierto que si trabajas con ese chackrra al día siguiente te da diarrea?”, (controla el ano y aparatos sexuales) “¿Si me visto de rojo no pasa nada?” llegó un momento en el que medio me fastidié, entonces, tomé la palabra.
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Todas voltearon y yo comencé a soltar mi choro de que no había que clavarse mucho en la cuestión energética sino que más que nada tratar de hacer conciente el trasfondo psicológico- emocional que ese punto en cuestión representa y cómo toca esos aspectos de tu vida, que si les interesaba leyeran a tal, tal, editorial tal, tal, autores tal, tal. Todas comenzaron a escribir (¿fingiendo interés?) pero el expositor se me quedó viendo como diciéndo: ah, una retadora!! Y confesó que el material era precisamente de la bibliografía que yo mencionaba. A una pobre chava de edad madura (la más joven soy yo, cabe aclarar, y dos chavos que están guapos, jojo) se le ocurrió cuestionar el porqué en un centro Jesuita (por ende católico) se trataban estos temas en donde ampliamente se coquetea con la idea de la Reencarnación. El expositor cuidando una futura invitación a impartir otro curso se fue por la tangente y no le dijo con todas sus letras “Sí, de eso se trata de reencarnar” entonces muchas señoras le comenzarón a decir a la chava que no juzgara bla bla y la pobre chava se quedó con cara de aturdida. Casi la crucifican ahí por cuestionar ¡Ironías!