Segundo acto
Ya tenía flojera de ir, o sea, para qué si no era nada nuevo. Pero como el curso ya estaba pagado y en el fondo quería pasear (a pesar del frío ¡que puto frío!) fuí. En el camino meditaba: “Cálmate, Mitzy, eres una aprendiz no seas arrogante algo le aprenderás” llegué justamente a las 10:03 a.m. La chica de las dudas por la reencarnación me había dejado conmovida la tarde de ayer así que por la mañana tomé una hoja de papel de mi escritorio y le anoté cinco libros que le ayudarían a encontrar respuestas (si era eso lo que buscaba) porque, total, no era casualidad su asistencia al curso. Pero cuando llegué ella no estaba, no fue, no sé si claudicó o se asustó.
Me senté en el mismo lugar de ayer y mientras comenzaba la sesión de hoy se mostraban imágenes en el proyector. Las imágenes eran fabulosas, muchos, muchos mándalas hermosos, arcángeles, cuerpos celestes, universos, sefiras de la kabalah, y torrentes energéticos del cuerpo humano muy tipo ciencia ficción. Yo estaba en éxtasis porque esas imágenes me gustan mucho, a mi todo eso me encanta. Noté que el expositor (el teacher) me miraba complaciente y como lo que dice está chido pues yo afirmaba con la cabeza como diciendo: “Oh, sí, sí, muy cierto” pero a veces como que se las da de muy mamón. O sea según él ha platicado con Brian Weiss acá bien compadre, bien amigos, un tipazo (sic) y con la mismisima Caroline Myss, ya nada más le falta decir que es alumno de Ramtha y se le aparece Osho en las noches. Me provocó una risita tímida cuando nos relató que cuando vio Sexto Sentido casi llora porque después de tantos años comprendía por qué él también veía gente muerta y todos le decían loco.
A la mitad hicimos un break para ir al baño y me lo topé en los pasillos, me saludó muy amable preguntándome cómo me sentía, cómo veía el curso, e informándome que la meditación que seguía me iba dejar alucinada. Me agradó el gesto, me sentí halagada porque con nadie más lo hizo. Pero la meditación la hice a medias porque andaba pensando en otras cosas. Después hubo una sesión de testimonios y esas me parecen cómicas, o sea las señoras lo dicen muy en serio pero no sé cómo él se aguanta las ganas de reír, yo se lo noté en la cara, se las aguanta. A mi de pronto sí me dio un ataque de risa porque hicimos un ejercicio de energía del chackrra sexual en el que debías jalar energía pero visualmente se ve como si te estuvieras “rascando ahí” =D y da mucha risa, contagié a la señora de al lado y éramos las únicas dos simplonas. ¡Y es que hacen cada pregunta que da mucha risa! Al terminar nos advirtió que como tocaríamos el chackrra del corazón mañana podría haber personas que rompieran a llorar o se conmovieran demasiado por heridas del pasado, hasta llegar al punto de desvanecerse. Textualmente lo que dijo fue:
“Pueden quedar muy conmocionados por el resto del día, en shock, así que les recomiendo que se traigan kleeneex de esos de bolsita por si necesitan llorar, lo que suceda quedará en éstas paredes”
Y la concurrencia se asustó, jaja.
Yo le dije a la señora de al lado en son de broma:
“Entonces mejor me traeré una toalla para desahogarme bien”
Y nos reímos provocando las miradas de alguna que otra que seguramente creía que nos burlábamos de ella. Al final me topé en el baño a una chica a la que le di la nota bibliográfica que había traído desde mi casa a cambio de que me sacara copias del material. Mañana veré qué pasa, espero y esté chido o por lo menos que no me gane la risa.
Me senté en el mismo lugar de ayer y mientras comenzaba la sesión de hoy se mostraban imágenes en el proyector. Las imágenes eran fabulosas, muchos, muchos mándalas hermosos, arcángeles, cuerpos celestes, universos, sefiras de la kabalah, y torrentes energéticos del cuerpo humano muy tipo ciencia ficción. Yo estaba en éxtasis porque esas imágenes me gustan mucho, a mi todo eso me encanta. Noté que el expositor (el teacher) me miraba complaciente y como lo que dice está chido pues yo afirmaba con la cabeza como diciendo: “Oh, sí, sí, muy cierto” pero a veces como que se las da de muy mamón. O sea según él ha platicado con Brian Weiss acá bien compadre, bien amigos, un tipazo (sic) y con la mismisima Caroline Myss, ya nada más le falta decir que es alumno de Ramtha y se le aparece Osho en las noches. Me provocó una risita tímida cuando nos relató que cuando vio Sexto Sentido casi llora porque después de tantos años comprendía por qué él también veía gente muerta y todos le decían loco.
A la mitad hicimos un break para ir al baño y me lo topé en los pasillos, me saludó muy amable preguntándome cómo me sentía, cómo veía el curso, e informándome que la meditación que seguía me iba dejar alucinada. Me agradó el gesto, me sentí halagada porque con nadie más lo hizo. Pero la meditación la hice a medias porque andaba pensando en otras cosas. Después hubo una sesión de testimonios y esas me parecen cómicas, o sea las señoras lo dicen muy en serio pero no sé cómo él se aguanta las ganas de reír, yo se lo noté en la cara, se las aguanta. A mi de pronto sí me dio un ataque de risa porque hicimos un ejercicio de energía del chackrra sexual en el que debías jalar energía pero visualmente se ve como si te estuvieras “rascando ahí” =D y da mucha risa, contagié a la señora de al lado y éramos las únicas dos simplonas. ¡Y es que hacen cada pregunta que da mucha risa! Al terminar nos advirtió que como tocaríamos el chackrra del corazón mañana podría haber personas que rompieran a llorar o se conmovieran demasiado por heridas del pasado, hasta llegar al punto de desvanecerse. Textualmente lo que dijo fue:
“Pueden quedar muy conmocionados por el resto del día, en shock, así que les recomiendo que se traigan kleeneex de esos de bolsita por si necesitan llorar, lo que suceda quedará en éstas paredes”
Y la concurrencia se asustó, jaja.
Yo le dije a la señora de al lado en son de broma:
“Entonces mejor me traeré una toalla para desahogarme bien”
Y nos reímos provocando las miradas de alguna que otra que seguramente creía que nos burlábamos de ella. Al final me topé en el baño a una chica a la que le di la nota bibliográfica que había traído desde mi casa a cambio de que me sacara copias del material. Mañana veré qué pasa, espero y esté chido o por lo menos que no me gane la risa.