miércoles, 24 de octubre de 2007

Sleepers

Operaron a una amiga muy querida de apendicitis y yo comencé a sentir tensión en toda esa parte de mi cuerpo. Esa hipocondriaca manía me trastorna así que le pedí a mi papá que me examinara. Me palpó el abdomen y lo único que me provocó fueron risas. “Son ideas” me dijo mientras yo me levantaba. Detesto esta parte de mí. Ayer fue día del médico y trajeron un pastel para festejar con la algarabía de los niños. Eran las diez de la noche cuando me mandaron por una coca cola a la tiendita.

Para ir allí tengo que cruzar media callecita solitaria pero bien iluminada. Ya venía de regreso, doblando en la esquina, cuando justo al otro extremo de la calle veo a un niño como de unos tres años de pie en la banqueta. Se me hizo extraño ver a un niño de esa edad a esas horas, ahí, pero creí que venía con un adulto por lo que caminando hacia él espere ver a alguien mayor a su lado y nada. El niño seguía inerte viéndome a lo lejos. No se movía, no hacía nada más que verme; así que aceleré el paso para verlo de cerca y preguntarle por su mamá. En eso como si adivinara mi pensamiento se fue hacia la otra calle y desapareció. Yo comencé a correr para ver hacia donde se iba o con quien y cuando di vuelta en la esquina no había nadie.

Ni un puto niño, ni un adulto, ni gente, nadie. ¿Era un fantasma o qué? Un tanto decepcionada e intrigada caminé hacia mi casa y cuando pasé justo frente a la camioneta de un vecino recién fallecido hace dos días, las luces se encendieron como cuando alguien desactiva la alarma para subirse. Pero no había n a d i e en la calle sólo yo, y nadie en la cochera de la casa del difunto. O sea que pudo ser el alma el pena quien me hizo esa broma. Un poco emocionada me metí a mi casa. Me gustan esas cosas, y me gusta más que ocurran en octubre, el mes del halloween. Amo el Halloween, me encanta, ya me he tardado pues en estas fechas ya debería de haber comprado mi máscara de terror de este año. Me gustan mucho sobre todo las de demonios, hombres lobos, y seres deformes. Dan un chingo de risa cuando las usas para bailar y me gusta como huelen cuando te las pones y comienzas a sudar por el calor del plástico.

Una tía sí sería capaz de esto y más


Me agrada que las tiendas que aún tienen espíritu pagano adornen con calabazas burlonas, colores naranja y negro, que cuelguen brujitas, telarañas y todo eso. Octubre después de mayo es el mes que más me gusta y espero doce pinches meses para que suceda. Aparte las lunas de octubre son las mejores. Acá yo he visto unas lunas maravillosas, bien dramáticas.