Qué fácil decir te quiero,
Cuando estamos solos
Lo difícil es hacerlo
Cuando escuchan todos
Sí tú me miras,
Sí tú me miras,
Te enseñaré a decir te quiero, sin hablar
Pura sensibilidad, cosas que no sé muy bien cómo explicar. Sentimientos que no se concretan, ojala fuera fácil al menos describirlos. El sábado necesitaba estar sola, poner pausa a tanto pensamiento y me largué a vagabundear por la ciudad que es lo que mejor sé hacer en esos casos. Por lo menos hizo buen clima. Predecible como soy fui a refugiarme a un cine a la función de las doce de Ratatuille – cómo se escriba- ya me habían platicado que una chingonada visual y no sé que madres. En la sala nada más estábamos una señora, una niña y yo. ¡Qué padre! Subí a las filas más altas, me senté en el centro y a disfrutar. La película me gustó mucho, tiene la moraleja soñadora que últimamente saca disney y odio reconocerlo pero me sentí identificada con el ratoncito. Me puse muy sensible cuando el ratoncito discute con su padre “porque las cosas tenían que ser así” y él se revela. El final me dejó con la sonrisa de oreja a oreja.
Caso curioso es que la señora estaba al igual que yo bien feliz de la vida pero la niña se la pasó toda la puta película subiendo y bajando las escaleras. No paró. La primera hora me pregunté: ¿Qué pedo con esa niña? Pero después imaginé que, no sé, quizás no estaba bien de sus facultades mentales y pues ya no le di importancia y la dejé ser feliz. Al salir caminé por el centro comercial. Entré a una de las tiendas chinas-egipcias-whatever- a comprar un incienso y después de oler y oler me decidí por uno con olor a fresa que uf!! Huele delicioso. Me da risa que en esas tiendas siempre te reciben con música arabe punchis punchis a todo lo que da, las encargadas deberían de perdido ponerse a bailar en vez de estar haciendo bola en la caja. Me gusta mucho esa música pero no como para ponerla en mi casa. Después se me ocurrió que como era buen tiempo igual y alcanzaba la de Harry Potter así que caminé hacia al centro comercial que está cruzando la avenida. Y como hecho adrede justo cuando llegué al cine estaba comenzando la función. Compré mi boleto apresurada y cuando me metí a la sala como no estoy muy familiarizada con ese cine casi me caigo de hocico en las escaleras jajaja lo bueno es que nadie me vio (ahí sí había gente) porque la entrada de la película es muy oscura. Y pues esa película también me encantó, esta poca madre, les quedó increíble, me quede con la boca abierta.
Creo que es mi favorita. Le tiran más al drama, al existencialismo de “no encajo ni en el mundo mágico ni en el real” no hay ninguna escena del juego de pelota mentado, ñoño ¡aplausos! Ni boberías de puber como en las primeras, les faltó sexo, eso sí, pero entiendo, sus público sigue siendo de niños. De hecho mis sobrinitos la vieron desde el estreno y dudo que hayan entendido bien qué pedo - son de preescolar- porque a mi parecer sí es bastante oscura. Lo único malo es que se empeñan en seguir tratando al Harry como semidiós, casi todos los personajes le lamen el trasero pero, bueno, se entiende, porque, o sea ¡Es Harry Potter! (comentario irónico) Al salir anduve dando vueltas por la plaza comercial, me metí a la librería Porrúa y salí casi inconsolable, con tantas ganas de llegar con tarjeta de crédito y llevar todos los libros que se me antojen a la caja. Y como un libro interesante me hizo ojitos es seguro que regrese este fin por él. De lo contrario la obsesión no me dejará dormir. Me comí una nieve de yogurt, después Mix up, después café, después jicama con chile, después taxi y mi casa. Esos momentos de respiro, de ausencia cotidiana, me hacen tanto bien. Pobres de los artistas que no pueden con ese placer porque no son anónimos!Hoy de madrugada vi Before Sunset me encanta esa película, es de esas que mueven, mueven, el corazón, me encanta la palabra “Sunset” y el sunset.