Tal parece que el tema del diván y los psicólogos es más escandaloso de lo que pensaba, por lo visto una vez más no era la única en pensar así. Después de mi fallida experiencia con la psicoloca dejé esa idea por meses. Hasta que toqué fondo. Terminé con mis romances, perdí un semestre en la universidad por tanta fiesta y desorganización, y el fin de mi etapa dark llegó cuando mis padres me encontraron completamente ebria en la sala de mi casa diciendo incoherencias y tuvieron que ayudarme a vomitar. Fue humillante. Aún recuerdo las palabras de mi madre. Las semanas siguientes las pase en soledad, sintiéndome y sabiéndome la oveja negra y vigililada todo el tiempo cual criminal.
En el periódico local leía la sección semanal de una psicoloca, nunca entendía sus respuestas a las preguntas pero me gustaba saber que no era la única en problemas. Un día le escribió una chica suicida y ella se ofreció a ayudarla y publicó su número, yo aproveché y saqué cita. Me entusiasmaba la idea de ir con una celebridad local. Le explique que iba a escondidas y que no tenía dinero porque mis padres me tenían castigada, y muy amable me dijo que le pagara lo que pudiera pero que tuviera la responsabilidad de hacerlo como inicio del tratamiento.
En el periódico local leía la sección semanal de una psicoloca, nunca entendía sus respuestas a las preguntas pero me gustaba saber que no era la única en problemas. Un día le escribió una chica suicida y ella se ofreció a ayudarla y publicó su número, yo aproveché y saqué cita. Me entusiasmaba la idea de ir con una celebridad local. Le explique que iba a escondidas y que no tenía dinero porque mis padres me tenían castigada, y muy amable me dijo que le pagara lo que pudiera pero que tuviera la responsabilidad de hacerlo como inicio del tratamiento.Y con ella fue taaan diferente, supo que me gustaba escribir llevamos la mayor parte de la terapia de esa forma. Yo escribía como loca toda la semana, se lo enviaba por mail tres días antes de la cita y hablábamos al respecto. Como Winona Raider en Girl Interrupted jajaja. Era una mujer interesante, me gustaba mucho conversar con ella. Trabajamos mucho en mi autoestima y lo que mi familia me había educado. Gracias a ella me salí de mi escuela de monjas, me atreví a decir lo que pensaba, dejé de ir a la iglesia por complacer y sobre todo me quité esa horrosa imagen de patito feo que traía cargando desde mucho tiempo atrás. Cuando salía de su consultorio mi autoestima estaba en los cielos, Angelina Jolie me hacia los mandados jeje ;P y no me importaba gastar lo poco que tenía de dinero en eso. Si no hubiera hablado con alguien me hubiera vuelto loca o me hubiera suicidado.

Dejé la terapia porque mi crisis ya había pasado y me sentía lista para regresar a la universidad y rehacer mi vida lejos de relaciones enfermizas y de esa ansiedad por pertenecer. También porque me fui de boca y “dí a entender mis preferencias sexuales” y no estaba lista para hablar de eso con nadie y menos con una psicologa (aparte es muy ortodoxa en esos temas). Todavía tiene su sección en el periódico, mi madre la lee (¡ironías!) y cuando algún conocido habla de ella yo sonrío, nuestros encuentros aún son mi secreto.