miércoles, 9 de noviembre de 2005

Ganas no me faltaron

Ayer por la noche después del gimnasio pasé al super a hacer unas compras. Andaba muy alegre cantando algo en mi cabeza cuando en el pasillo de lacteos escuché a alguien mencionar mi nombre. Cuando volteé vi que Ale (una de mis mejores amigas en la universidad a quien tengo años de no ver) estaba caminando hacia mi con su característica sonrisa. Nos detuvimos unos momentos a platicar. ¿Cómo estas? ¿Qué has hecho? ¿En qué trabajas? Ya saben, las preguntas de rigor y después… tarán! “¿Ya te casaste?” -me preguntó. Sí, la pregunta esperada, la que hacen todas las mujeres jóvenes cuando se encuentran con alguien de su pasado.

Y yo que andaba muy feliz y no quería perder mi sentido del humor le contesté: “Bueno, de hecho vivo en unión libre con mi pareja desde hace un año pero tal vez eso cuente como matrimonio ¿no?” Su cara mostró un poco de asombro, se rió (reconocí esa risillia) y me dijo: “No, pues entonces sí cuenta”. Y claro, yo mentí, pues ni tengo pareja ni vivo en unión libre pero es que sí contestas que no, mínimo siguen unas tres preguntas más en torno al tema que la verdad son francamente aburridas. Platicamos de otras amigas cuyo destino amoroso no fue muy favorecedor.


Ella por supuesto me dijo que estaba casada y “que se llevaban bien” pero por el tono en que lo dijo no me imagino mucha felicidad por ahí. Nos despedimos ya saben con esas promesas de “Hablamos” que me sonó más mentira que nada. Y recordé nuestros tiempos de estudiante hace pocos años atrás. Sobre todo una ocasión en la que tuvimos que sacar unas fotografías en equipo mis amigas y yo. Como eran de exposición múltiple nos encerramos todas en su habitación en oscuridad total pues cualquier rayo de luz por minúsculo que fuera nos echaba por la borda el trabajo. Estando todas fue divertido, risitas, chismes, confesiones, juegos y demás pero al anochecer Ale y yo nos fuimos solas a varios puntos de la ciudad para tomar las fotos nocturnas que nos faltaban.

De todas mis amigas, a la que más confianza y cariño le tenía era ella. Y todo estaba muy normal hasta que de pronto al estar tomando una foto y ayudándole a montar el tripie “sentí algo” un deseo muy fuerte de darle un beso (en ese entonces yo ya tenía asumidas mis preferencias) estuve a punto, por muy poco, ganas no me faltaron pero Gracias a Dios reaccioné a tiempo y me retiré de ella como si hubiera una abeja entre nosotras… pero ella notó algo, lo sé. Yo estaba tan asustada que sentía pulsaciones por doquier. Terminamos el trabajo esa noche pero los nervios al estar junto a ella por esas horas no cesaron. Ahora lo recuerdo con más humor. ¿A qué chica no le ha pasado eso con su mejor amiga? ¡A más de una! Ya que lo medito yo siempre intuí que Ale era más heteroflexible que nada porque a veces daba a entender cosas, era muuy sensual (y eso me gustaba) y tenía una amiga muy gay a la que le gusté y me tiró la onda en una ocasión, yo tan santurrona y de clóset me asuste y fingí demencia ahora entiendo que su amiga me lo notó rápido. Fue divertido encontrarnos, tengo muchos recuerdos de ella, la mayoría de ellos sexosos.