¡Caray, las metas! Es que ese es uno de mis puntos débiles. Nunca he podido llegar a la meta, me cuesta llegar a cualquier meta, soy tan inconstante que cuando estoy a punto de llegar aborto la misión. Es una palabra tan fuerte que el sólo hecho de mencionarla ya me hace sentir como una perdedora.
Yo quise ser triunfadora, quise que estuvieran orgullosos de mí. Me llegué a comprar libros de motivación personal, llegué a comprar alguna que otra postal de triunfador con imágenes de hombres conquistando la cumbre en medio de la adversidad. Es que la maldita costumbre es perra y siempre vuelvo a mis orígenes, a echar a perder las cosas a volver a comenzar después de derrumbar el castillo de arena.
Y todas las personas de éxito dicen que debes tener metas, que debes de proponértelo… pero y si yo no las tengo?, si brillan por su ausencia? Prometo ser… prometo hacer… someday!
Yo quise ser triunfadora, quise que estuvieran orgullosos de mí. Me llegué a comprar libros de motivación personal, llegué a comprar alguna que otra postal de triunfador con imágenes de hombres conquistando la cumbre en medio de la adversidad. Es que la maldita costumbre es perra y siempre vuelvo a mis orígenes, a echar a perder las cosas a volver a comenzar después de derrumbar el castillo de arena.
Y todas las personas de éxito dicen que debes tener metas, que debes de proponértelo… pero y si yo no las tengo?, si brillan por su ausencia? Prometo ser… prometo hacer… someday!
