sábado, 5 de julio de 2008

uno. Me dan miedo el éxito, las víboras, los años que pasan dejando huella y quitando anhelos, cualquier elemento uniformado. dos. Me hacen feliz los viernes, libros, cuadernos, los ratos de soledad – que a veces son pocos, a veces muchos-. tres. No me gustan las salas de espera, los domingos, las caretas, los agentes de tránsito, los taxistas preguntones, las manzanas, las reuniones familiares, los 24 de diciembres. cuatro. Fueron importantes en mi habitación mi desorden, mis escritos de pared, la cama amplia, las almohadas, música, revistas, seguro en la puerta. cinco. Podrían definirme mis diarios, mis manos, mis carencias. seis. Antes de morir quiero escribir un libro, vivir en algún país del extranjero –soy más creativa en climas fríos- participar en la creación de una película, vivir el verdadero amor, saber que existe. siete. Digo con frecuencia No sé. ocho. Me gusta beber limonada mineral muy fría sentir como el primer trago baja por mi organismo. ¿Será Paris realmente la cuna del romanticismo? ¿Caminar por las calles parisinas derrochando amor es algo más allá de lo imaginable? Habrá que hacer una lista de lugares vulnerables al romanticismo, debe haber más opciones.