Hay días en los que se me antoja llamarle a mi ex novio e invitarlo a comer nada más por pura curiosidad. ¿Qué será de su vida? ¿Tendrá novia? ¿Mejor que yo? ¿Acaso su vida es más emocionante que la mía? Muchas cuestiones de ese tipo.
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Sospecho que nos veríamos en uno de los odiosos lugares del centro. Que la primera hora nos pondríamos al corriente en nuestras vidas, lo que hemos hecho, lo que no. Y en la segunda sobre la vida de los demás. Sí, Fulanita ya tiene 3 hijos (la vi el otro día que paseaba por Sendero, sin embargo, al verla como mamá normal corri a esconderme a la joyería de al lado porque no andaba de humor para acariciar niños, preguntar de colegios y sonreir) que Peregana tiene uno, y así sucesivamente. Además tendría que decirle: "¿Te acuerdas de X?" y seguramente él me diría : "¿Todavía le hablas?" a lo que yo contestaría: "Con sus intervalos de tiempo, pues.. sí. Bueno pues ella ya uno de año y medio" Y se nos pasaría el tiempo pasando lista sobre ex amigas con bebés. Odio admitirlo así pero hay un momento en el que la edad te alcanza y la sobre mesa versa irremediablemente en otros temas que antes ni pensabas.
Entonces, cuando llego a esa conclusión me paro del sillón diciéndo mentalmente: "Neel, mejor no, qué weba" Y no lo hago, la idea de la llamada a la basura.
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Blogger no me dejaba entrar, me cambió mis contraseñas hoy, espero que sólo haya sido un malentendido de lo contrario cómo volveré al blog?