no sé qué mierda con ella. Definitivamente cada día me siento más pendeja por haberla querido de la manera en que la quise. Tiempo perdido. Decidí ser fiel a mi misma no la busqué más, no le contesté los mails, y obviamente no la felicité. No le di importancia en mi vida. Hoy la abogada me llama por teléfono… ¡indignada! Primero tomé aire cuando la escuché después de tanto tiempo. Traté de encontrar a la persona que yo idealizaba, traté de emocionarme… nada sucedió.
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me preguntó que por qué ando desaparecida, que por qué no le contesto nada. Le suelto un montón de cosas acerca de nosotras, cosas que para mi eran importantes para que ella me diga con aires de mujer pseudo madura: “Eso ya pasó, rizoma, a mi no me afecta, mi vida está en su mejor momento – risas-, los 30’s los voy a gozar” acto seguido cortó el tema dramático para enlistarme su borrachera de 5:30 pm a 8:00am a más no poder, lleno de gente, alcohol, drogas – no para ella, aja- y buena, muy buena música. Y como las tragedias nunca fallaban en sus borracheras (si lo sé yo) ahora le robaron una cámara digital.
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permanecí callada haciendo garabatos en una hoja de papel, harta, aburrida de ella y de mí. Todo pasa para bien, me decía a mi misma mientras la escuchaba. Notó que yo no participaba en la emoción por una borrachera, del tipo ¡wow, 30!, pongámonos pedísimos. ¿Debería emocionarme? No es nada nuevo en ella. Es lo que siempre hacía, ponerse pedísima y protagonizar sucesos. Se despidió de una manera exageradamente frívola, yo ni ganas tuve de hacerlo colgué el teléfono sin decir palabra. Lo curioso es que no me decepciona, me da igual. Seguiré sin contestar no importa cuantas veces tenga que escuchar su voz… aquella que en un tiempo me volvía loca. Así son las cosas.
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me preguntó que por qué ando desaparecida, que por qué no le contesto nada. Le suelto un montón de cosas acerca de nosotras, cosas que para mi eran importantes para que ella me diga con aires de mujer pseudo madura: “Eso ya pasó, rizoma, a mi no me afecta, mi vida está en su mejor momento – risas-, los 30’s los voy a gozar” acto seguido cortó el tema dramático para enlistarme su borrachera de 5:30 pm a 8:00am a más no poder, lleno de gente, alcohol, drogas – no para ella, aja- y buena, muy buena música. Y como las tragedias nunca fallaban en sus borracheras (si lo sé yo) ahora le robaron una cámara digital.
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permanecí callada haciendo garabatos en una hoja de papel, harta, aburrida de ella y de mí. Todo pasa para bien, me decía a mi misma mientras la escuchaba. Notó que yo no participaba en la emoción por una borrachera, del tipo ¡wow, 30!, pongámonos pedísimos. ¿Debería emocionarme? No es nada nuevo en ella. Es lo que siempre hacía, ponerse pedísima y protagonizar sucesos. Se despidió de una manera exageradamente frívola, yo ni ganas tuve de hacerlo colgué el teléfono sin decir palabra. Lo curioso es que no me decepciona, me da igual. Seguiré sin contestar no importa cuantas veces tenga que escuchar su voz… aquella que en un tiempo me volvía loca. Así son las cosas.
ojalá y no tenga que emborracharme como adolescente en mis 30’s y tratar de sonar cool
(Sí, la mejor opción era me ardes)
Pos que no me busque si no me quiere y ya, yo quería una amiga no una presumida