Suelo ser una fanfarrona.
Me parece interesante la diversidad y al mismo tiempo ciertas personas diversas me provocan o cierto rechazo o morbo. En rechazo más que nada me sucede con creencias religiosas y el morbo en casos extraordinarios como el enanismo. Nunca me había puesto a pensar en que tengo cierto interés en el enanismo, no es una fijación pero hay algo de ellos que me llama la atención. Y, bueno, por suerte no soy la única, Rosa Montero tiene ese interés y el esposo de Isabel Allende también, debe haber otros por ahí. Debemos ser más. Freaks me impactó, la serie que tiene P&Arte me causa ternura, Margarito, el enanito de la tele, me causa un morbo tremendo sobre todo porque no le gusta que lo carguen y es lo primero que yo haría, el negrito de la serie ochentosa que se llamaba Walter, ay, no sé, era un negrito enanito (pero no de los enanitos típicos) que fue muy famoso, hasta Michael Jackson lo agarró de amiguito cuando ambos eran negros y súper famosos.
Cuando era niña vez acompañé a mi papá a un hospital y en la cafeta lo saludó un doctor enanito, con barba muy lindo y amigable, me impactó verlo de un tamaño inferior al mío muy mono con su bata. Es anestesiólogo, hasta mi mamá lo conoce. A mi mamá cuando era joven, soltera, e ingenua la sacó a bailar un enanito y lo rechazó, me lo cuenta con pena (quizá de ahí me viene la intriga, después de todo crecí en su vientre conectada a su cerebro y emociones) en la prepa había un chico enano que me llamaba mucho la atención, mi papá tenía una foto de un enanito recién nacido y se veía lindo, y en dos ocasiones en la sala de espera del consultorio vi a un niño enanito como de 1 año simpatiquísimo y a una niña como de cinco.
Hace mucho iba caminando con mi mamá por el centro cuando vimos a un señor enanito muy trajeado trepado en una bici de niño, de esas a las que les ponen llantitas en los lados para aprender a equilibrarse. Paso por una esquina donde estaban unos niños de los que empacan el mandado en el super y se pusieron bravos y comenzaron a molestarlo, queriéndole quitar la bici. El enanito se defendía gritando y peleándose con ellos pero sólo provocaba risas. Entonces mi mamá fue a meterse, yo era niña y toda miedosa le dije: “Nombre déjalo, nos van a hacer algo” y no me hizo caso fue hasta ahí y comenzó a gritarles: “¡Dejen en paz al señor! a ver, tú, niño, dale la bici al señor o voy con la Policía” entonces entre risas y mentadas le dejaron la bici y el enanito todo sudoroso y asuntado nos dijo: “Gracias señora, estoy muy agradecido” tomo su bici, su maleta y se fue. Para mi eso fue muy impactante.
Cuando era niña vez acompañé a mi papá a un hospital y en la cafeta lo saludó un doctor enanito, con barba muy lindo y amigable, me impactó verlo de un tamaño inferior al mío muy mono con su bata. Es anestesiólogo, hasta mi mamá lo conoce. A mi mamá cuando era joven, soltera, e ingenua la sacó a bailar un enanito y lo rechazó, me lo cuenta con pena (quizá de ahí me viene la intriga, después de todo crecí en su vientre conectada a su cerebro y emociones) en la prepa había un chico enano que me llamaba mucho la atención, mi papá tenía una foto de un enanito recién nacido y se veía lindo, y en dos ocasiones en la sala de espera del consultorio vi a un niño enanito como de 1 año simpatiquísimo y a una niña como de cinco.
Hace mucho iba caminando con mi mamá por el centro cuando vimos a un señor enanito muy trajeado trepado en una bici de niño, de esas a las que les ponen llantitas en los lados para aprender a equilibrarse. Paso por una esquina donde estaban unos niños de los que empacan el mandado en el super y se pusieron bravos y comenzaron a molestarlo, queriéndole quitar la bici. El enanito se defendía gritando y peleándose con ellos pero sólo provocaba risas. Entonces mi mamá fue a meterse, yo era niña y toda miedosa le dije: “Nombre déjalo, nos van a hacer algo” y no me hizo caso fue hasta ahí y comenzó a gritarles: “¡Dejen en paz al señor! a ver, tú, niño, dale la bici al señor o voy con la Policía” entonces entre risas y mentadas le dejaron la bici y el enanito todo sudoroso y asuntado nos dijo: “Gracias señora, estoy muy agradecido” tomo su bici, su maleta y se fue. Para mi eso fue muy impactante.