domingo, 23 de marzo de 2008

no hay fecha que no llegue ni plazo sin cumplir

La semana pasada fue caótica, el tornado, ciclón, o lo que haya sido nos dejó sin luz, sin cable, sin sky y sin Internet. De pronto trastocan las actividades cotidianas de un día para otro. Por eso a veces no dudo que el mundo se pueda acabar así de rápido, en un día. Mi mamá estaba toda angustiada porque según ella los peces se le morían en cualquier momento sin el oxigeno de la bomba. Bastantes años y caídas de luz nos ha costado mantenerlos. Y por si eso fuera poco, la catástrofe, tenía que ser en vísperas de semana santa, la que menos me gusta del año, la que me fastidia y pone abrumada.

Así que decidí salirme de acá un rato y me fui tres grandiosos días a la playa. Y aunque a mi no me gusta la playa, menos la playa gringa en la que frialdad no sólo se nota en el agua, terminé yendo. Me agrada eso de salir de la ciudad y extrañarla al mismo tiempo. Estar fuera y al mismo tiempo pensar en lo que harás al volver. No sé, será que siempre ando haciendo las cosas al revés. Aún así me la pasé bien, las personas con las que iba son tranquilas (bastante diría yo) y bajo el pretexto de las reflexiones religiosas me di mis escapadas para estar yo en mi onda, que mi onda era estar escuchando música y recreando la pupila. Es un hecho que tengo que irme al bosque, tengo muchas ganas de estar en un bosque, lo imagino más divertido que la playa, será porque soy un ser más de aire que de agua. El mar no me emociona mucho, cada que voy lo compruebo.

Hace rato se fue la luz, espero que no se les ocurra quitárnosla otra vez porque me voy a poner histérica. Es medio día y yo estoy en pijama navegando después de días de no hacerlo por culpa del ciclón, creo que las vacaciones ideales son refugiarte en algún lugar y no hacer nada más que estar acostada leyendo o escuchando música. En fin, regreso a la realidad, comida familiar, programar cita con el doctor, con A, seguir los planes. -_-