I got the power
Tan sencillo como eso, uno es siempre el que tiene el poder de decidir como se siente ante cualquier circunstancia. Lo más fácil del mundo es tomarlo a mal, mentar madres, rayársela, o pagarle con el mismo ojo. Pero, vamos, es un juego de nunca acabar y un juego de idiotas. Y en estos momentos de nuestra existencia necesitamos otra actitud, tratarnos bien, darnos afecto. Y todo esto viene a colación porque si algo he estado aprendiendo en estos últimos meses y lo aprenderé en los que siguen (mi año natal que es el que me importa apenas va a la mitad, todavía tengo chance de cumplir dos objetivos) es a manifestar mis sentimientos y es que me cuesta un ovario y la mitad de otro decir lo que siento por las personas, abrir mi corazón, quitarme la armadura. Decir te quiero se me hace complicado. Quizás porque a mi raras veces me lo han dicho en toda mi vida, entonces no pidamos peras al olmo.
Y cuando lo hago y la gente no me responde como yo espero me emputa y me siento tonta, como si le hubiera hecho divertido el día a alguien. Algo así. O si dices lo bueno, malo y lo no tan malo resulta que eres mala amiga. En qué materia entra eso, ¿Educación sentimental? ¿Inteligencia emocional? ¿Putadas y patadas? Lo peor es que no sé que hacer cuando me emputo y eso es precisamente lo que me molesta porque soy un volcán y lo jodo todo en válgame Dios, ¡tres patadas!
Tan sencillo como eso, uno es siempre el que tiene el poder de decidir como se siente ante cualquier circunstancia. Lo más fácil del mundo es tomarlo a mal, mentar madres, rayársela, o pagarle con el mismo ojo. Pero, vamos, es un juego de nunca acabar y un juego de idiotas. Y en estos momentos de nuestra existencia necesitamos otra actitud, tratarnos bien, darnos afecto. Y todo esto viene a colación porque si algo he estado aprendiendo en estos últimos meses y lo aprenderé en los que siguen (mi año natal que es el que me importa apenas va a la mitad, todavía tengo chance de cumplir dos objetivos) es a manifestar mis sentimientos y es que me cuesta un ovario y la mitad de otro decir lo que siento por las personas, abrir mi corazón, quitarme la armadura. Decir te quiero se me hace complicado. Quizás porque a mi raras veces me lo han dicho en toda mi vida, entonces no pidamos peras al olmo.
Y cuando lo hago y la gente no me responde como yo espero me emputa y me siento tonta, como si le hubiera hecho divertido el día a alguien. Algo así. O si dices lo bueno, malo y lo no tan malo resulta que eres mala amiga. En qué materia entra eso, ¿Educación sentimental? ¿Inteligencia emocional? ¿Putadas y patadas? Lo peor es que no sé que hacer cuando me emputo y eso es precisamente lo que me molesta porque soy un volcán y lo jodo todo en válgame Dios, ¡tres patadas!