en algunas ocasiones llegué a decir: “tengo un conflicto con el color rosa” porque lo tenía. De niña rechazaba muchas cosas en rosa porque lo asociaba a la barbie, los ositos cariñositos y cosas muy de niña tierna que no iban conmigo y me daban flojera. Desde entonces cuando hay que escoger un color mis ojos se desvían de inmediato al azul o al morado y se acabó (podía estar horas contemplando un bloque de plastilina azul, no la quería abrir, ni moldear porque me daban ganas de comérmela de lo bonita que se veía). Últimamente coqueteo también con el verde normal y el verde olivo. Pero el rosa seguía censurado hasta hace cosa de unos dos años que me comenzó a gustar el rosa mexicano, el rosa fuerteson, el rosa chíngame la vista.
y esto lo constaté porque de cinco blusas que quería comprar tres eran en rosa chíngame la vista. Variaba el diseño pero ese rosa adictivo estaba contagiando mis pupilas. “Esto no es normal, antes no pasaba” pensé, pero terminé aceptando que ahora me gusta ese tono de rosa (el rosa pastel me sigue poniendo ansiosa) Disfruto mezclar lo que es el rosa chíngame la vista con el negro y el amarillo y aunque el resultado es propio de daltónicos yo sigo alucinada. En una de las tienditas sobre la carretera de Hidalgo, Texas, tenían a la venta unos sombreros vaqueros para ladys bastante monos, pues bien, uno de ellos tenía el color del fin de semana: rosa.
y esto lo constaté porque de cinco blusas que quería comprar tres eran en rosa chíngame la vista. Variaba el diseño pero ese rosa adictivo estaba contagiando mis pupilas. “Esto no es normal, antes no pasaba” pensé, pero terminé aceptando que ahora me gusta ese tono de rosa (el rosa pastel me sigue poniendo ansiosa) Disfruto mezclar lo que es el rosa chíngame la vista con el negro y el amarillo y aunque el resultado es propio de daltónicos yo sigo alucinada. En una de las tienditas sobre la carretera de Hidalgo, Texas, tenían a la venta unos sombreros vaqueros para ladys bastante monos, pues bien, uno de ellos tenía el color del fin de semana: rosa.
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me probé el sombrero y encantada fuí a carrillear (sic) a mi hermana con la intención de que me prestara unos dólares para pagarlo, entonces, ella se probó el rosa gacho, o sea, el rosa pastel y nos comenzamos a reír. Cuando le dije que me prestara pa'l sombrero vaquero me dijo: De broma está bien. ¡¿De broma?! Estaba increíble en ese tono, o sea, de broma no era! Ya me imaginaba yo en la playa algún día, o en San Miguel, o en Real de Catorce con mi sombrero llamativo hipnotizando a todos. Como era de esperarse ahí lo dejé pero ahora mismo (y de hecho desde que llegué) no me puedo quitar de la cabeza ése sombrero de color envidiable que debería ser mío pero ahora está abandonado allá en esa tienda.
por otra parte que aburrida ha de ser la vida de la gente de Mc Allen, no hay un alma en la calle, nadie camina, nadie platica, nadie pasa con el coche con algo de música, no sucede nada. Casi podría asegurar que lo único que suena es la palanca de las cajas registradoras. En cambio, llegas a Reynosa y ya notas que estás en México, ja,ja las calles atascadas de gente, música, ruido, contaminación visual, folclor. Aunque hay cosas que deberíamos aprender de los de allá – sobre todo en cuanto a orden- nosotros somos una cosa linda.
por otra parte que aburrida ha de ser la vida de la gente de Mc Allen, no hay un alma en la calle, nadie camina, nadie platica, nadie pasa con el coche con algo de música, no sucede nada. Casi podría asegurar que lo único que suena es la palanca de las cajas registradoras. En cambio, llegas a Reynosa y ya notas que estás en México, ja,ja las calles atascadas de gente, música, ruido, contaminación visual, folclor. Aunque hay cosas que deberíamos aprender de los de allá – sobre todo en cuanto a orden- nosotros somos una cosa linda.