no sé si ya estamos oficialmente en verano, pero esta temperatura y la falta de entusiasmo me dicen que una de las estaciones del año que más me chocan ya está aquí o a la vuelta de la esquina. Hace unos cinco años vi una película argentina en la cineteca que la critica del periódico elogió con un encabezado escandaloso del tipo “tiene que verla” y ahí voy yo, una de esas noches aburridas de sábado en donde largarme a la cineteca (con esa atmósfera cargada que siempre siento cuando estoy ahí, como dura, oscura) me pareció una buena huída.
y en la película una familia pasaba los días más aburridos del mundo en una quinta sucia, vieja, desastrosa, exagerada. Un verano sofocante, todos sudaban, la casa era un verdadero chiquero, la alberca estaba puerquísima, amarillenta, y aún así se metían a nadar con el sonido de las moscas que merodeaban en la basura que se derramaba de los botes. Hasta al verla se sentía uno sucia. Y no pasaba nada. Hay días en verano en los que me acuerdo de esa película y predomina la sensación de que el calor te quema las ganas, te fastidia el día. Osea hoy es uno de esos días en donde odio el calor y que el verano sea simplemente la época de altas temperaturas y esa de “las vacaciones” hace muchos años quedó atrás. Lo que es crecer.
y en la película una familia pasaba los días más aburridos del mundo en una quinta sucia, vieja, desastrosa, exagerada. Un verano sofocante, todos sudaban, la casa era un verdadero chiquero, la alberca estaba puerquísima, amarillenta, y aún así se metían a nadar con el sonido de las moscas que merodeaban en la basura que se derramaba de los botes. Hasta al verla se sentía uno sucia. Y no pasaba nada. Hay días en verano en los que me acuerdo de esa película y predomina la sensación de que el calor te quema las ganas, te fastidia el día. Osea hoy es uno de esos días en donde odio el calor y que el verano sea simplemente la época de altas temperaturas y esa de “las vacaciones” hace muchos años quedó atrás. Lo que es crecer.