viernes, 9 de mayo de 2008

delitos menores

Los actos delictivos te marcan de alguna manera. Aún recuerdo aquella vez cuando mi hermano mayor fue por mí a la primaria, creo que era lunes porque él traía puesto el uniforme “oficial” de la secu, el de los honores a la bandera pantalón y camisa color cake presidiario y corbata negra. Yo no recuerdo qué traía. Pero fuimos a Soriana y paseamos haciendo tiempo para llegar a comer a la casa. Yo me fui a lacteos por un yogurt Club y nos vimos en el departamento de deportes. Todo estaba normal, caminamos hacia la caja, pero no traíamos dinero. Con cara un poco preocupada me dijo que dejara el Club y yo modosa lo dejé.
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Entonces, en la puerta que nos agarra un guardia y nos detiene. Yo me asusté y mi hermano más. "Pero si no hemos hecho nada", le decía mi hermano una y otra vez hasta que el señor haciéndose el rudo recuerdo que le dijo a mi hermano: “Dame tu teléfono voy a llamarle a sus padres” en eso mi hermano se puso todo nervioso y casi con ganas de llorar sacó de su chamarra una pelota de tenis. Yo lo miraba impresionada, él era así como mi héroe y ahora entiendo que ese día sintió mucha vergüenza conmigo. Nos tuvieron ahí sentados un rato, supongo para que escarmentaramos y luego nos dejaron salir.
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No hablamos nada en el trayecto a mi casa. Ambos sabíamos que si mi papá se enteraba de eso nos iban a tocar varios cinturonazos y castigos severos de los que mi papá nos daba en aquellos años cuando tenía una energía envidiable. Como hecho adrede pasamos cerca de una coladera en medio de la calle, muy pequeña. El menso metió el pie y que se le atora. ¡Nada más eso nos faltaba! Le dije que lo sacara y no podía, lo ayudé a sacarlo y no podíamos, entonces se empezó a poner muy nervioso mientras yo insistía en sacarle el pie, para acabarla a lo lejos venía un coche, entonces comenzó a llorar mientras yo le decía que lo sacara. El coche se detuvo y el señor y nos ayudó a sacarle el pie. Eso lo interpretamos como un castigo de Dios por ser malos. Y el susto nos duró todo el día. Pero yo no escarmenté porque seguí cometiendo delitos menores. Hace poco quise robar una revista del Super 7, pude haberlo hecho porque había mucha bola y nadie se daba cuenta pero no lo hice. Nada más por ser honesta, ja,ja, porque mis mañas me las sé, y porque a diferencia de mis diez años no creo en el Dios castigador, pero sí en la ley de causa y efecto. Lo que haces te harán, así de fácil, entonces, pues para qué le muevo.