viernes, 1 de agosto de 2008

hablando de plazas y traiciones...

ocurre que cuando voy a pasear a Plaza Fiesta me siento vieja y creo firmemente que el error es de ellos no mío. Lo que pasa es que cuando entro y recorro la parte que está entre Soriana y Sanborns (cuya sucursal es la más desangelada que he visto en todos los Sanborns del país a los que he entrado) no puedo evitar tener regresiones a mi tierna edad de trece años cuando esa Plaza era el hit y había llegado a la ciudad el Magic Place (lugar de video juegos y fiestas infantiles) entonces mis dos mejores amigas de la primaria y yo íbamos todos los fines de semana a jugar (creo que ya éramos ludopatas y no lo sabíamos, jeje) a las maquinitas con el loco afán de conseguir el mayor número de tickets que escupían los juegos al terminar para intercambiarlos por…. reverendas chucherías que en cualquier juguetería del centro nos hubieran salido infinitamente más baratas que la ficha por jugar.

estábamos obsesionadas por juntar 180 tickets que ya no recuerdo por qué los ibamos a canjear pero nos emocionaba así que todos los domingos le jodía a mi papá de que fuéramos a Plaza. A veces mi papá cedía y otras tenía que irme con alguna de las dos amigas, la cuestión era ir y jugar a toda costa. Y casi siempre iba al juego ese en donde tienes que aventar un montón de pelotas a un basurero que se abre y sale un gato… obviamente nada más jugaba porque salía un gato. El caso es que después de gastar todo nuestro domingo no quedaba otra alternativa que pasear por el centro comercial (que en ese entonces era nada más un pasillo largo) comiendo nieve (helado) y ya. Pues bien, el pasillo mentado luce exactamente igual que en los 90’s igualito, y nada más porque no tengo buena memoria pero podría asegurar que algunas tiendas están ahí desde la apertura de Plaza Fiesta (hecho que me deprime mucho) por suerte la plaza está más grande pero me sigue pareciendo aburridísima. Y el área nueva (que no estaba cuando yo tenía trece) me recuerda a cuando iba a la prepa jojo, les digo, toda esa puta plaza es una regresión.

pero el pasillo mentado me hace sentir mala amiga, cada vez que camino por ahí me recuerdo un domingo que salí bien emocionada con un tiburón de peluche (estaba bien equis) que me había costado 82 tickets y la pelea con una de mis amigas porque yo me aferré a que era mío y a ella sólo le compartí un frasco para hacer burbujas ( ya sé, que pendejada eso de compartir los tickets) estuvimos peleadas como un mes por ese muñeco y ahí terminó nuestra ludopatía porque peleadas ya ninguna regresó a Magic Place. La traicioné. Cuando voy a Plaza y camino por ahí lo primero que pienso es: les urgeee una remodeladita a esa área, por favor, ¡por favor! Y nunca ocurre. Sin embargo vas a Galerías las cosas están cambiadas, le echan ganas y te encuentras a medio mundo... yo siempre termino ahí.