domingo, 29 de julio de 2007

Ay, admitámoslo

Julio no fue mi mes. Primero mi organismo se revela, después llueven sentimientos, se agota la paciencia, y yo me siento triste. Bueno desde algunos días atrás me siento triste, baja, tenue, caída. Ya no me duele el cuerpo me duele el corazón, un cuenco de cerezas. Algo que traspasa y no se aquieta. Un día amo pero al día siguiente, sinceramente, me canso de proclamar iniciativas, es cansado aunque no parezca. Esto de las emociones no se me da con tanta naturalidad como se cree. Estamos tan hambrientos de compresión, de que se nos tome en cuenta, pero en cuanto los reflectores iluminan nuestra acera corremos las cortinas y decimos que no estamos para nadie.El insomnio veraniego ha llegado. Cuatro de la mañana y yo no sé que hacer, en momentos hasta se me antoja tomar las llaves y salir a dar una vuelta por ahí.
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En una ocasión lo hice y me encontré una chica bonita en pijama caminando por la calle con un celular en la mano, cuando me vio fingió que hablaba. “Que buena idea”, pensé, “Por qué no traje el mío, es buena arma contra los malosos” y así permanecimos caminando alejadas, ella se quedó en un extremo del parque y yo en otro. Pero yo no iba en pijama. No sé que onda con ella, me gustó su pijama y sus pantuflas porque soy fan de las pantuflas. Entonces se fue y yo me fui, hacía frío regresé a mi casa apenas las cinco treinta me metí en la cama y encendí de nuevo la tele y me puse a ver videos. El vacío no se fue, se quedó a mi lado. La madrugada de hoy me paso algo parecido, pasaron las horas, las horas, las horas, hasta que vi la noche desaparecer dando paso al cielo luminoso. Me duele el corazón. Hay días en los que aunque te esfuerces por sentirlos pero nada más no los sientes, te nublan. Y yo tengo tantas cosas en la mente, otras tantas en el corazón. A veces me siento como en el video de Alanis como si hubiera varias personalidades mías pidiendo tiempo y espacio. Clamor. Seria muy largo de explicar qué chingados pasa. Además estoy antisocial no quiero salir, me da flojera la gente, estoy perdiendo las pocas amistades que me quedan nada más por pura mamonería.
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Sé que la gente se cansa de insistir, ellos también se cansarán. “¿Cuándo salimos?” “¿Cuándo me haces hueco en tu agenda?” “¿Cuándo salimos?” “¿Cuándo salimos?” “Te invito a mi fiesta, en *** hasta que el cuerpo aguante” “Nos llevamos bien, ¿no te gustaría salir conmigo al cine o algo así?”- ésta es la mas reciente, me lo han propuesto hoy por la mañana vía mail. Sólo nos conocemos vía mail ja! Chico bisexual y chica bisexual yendo al cine juntos. Listos para mariconear nuestras emociones, suena lindo pero ya llevo varios nenes/nenas en mi vida.
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Es el verano, lo sé, el verano es complicado para mí. El verano y el invierno se me complican, algo pasa. Ayer salí de mi guarida ante la insistencia de semanas, entre tantas opciones escogimos la más ignorada de todas: una película mexicana llamada “La niña de piedra” de la directora de “Perfume de violetas” la película sigue la mismita línea, acerca historias trágicas que se desarrollan en zonas vulnerables y gente jodida. Tiene sus cosas cómicas, tipo viva México!! y las escuelas rurales. Increíble que era la función de las diez y había mucho puber en la sala. El final muy chafa, muy forzoso, creo que fue lo que desgració la película. Al llegar a mi casa no vi su coche en la calle. Oh, buenas noches, tristeza. Y el pinche concierto Final de Soda en la tele me puso la piel de gallina. Don't cry stupid girl... No vuelvas.... no vuelvas sin razón. Ultimadamente ya me vale madre si te quedas o te vas, me vale madre.